El origen de esta popular salsa se inició en China, pero no incluían el tomate. Luego los ingleses la importaron de Malasia, pero la versión moderna y actual la creó un norteamericano, llamado Henry. Nosotros vamos a elaborarla en nuestra cocina, sabiendo que no llevará conservante alguno.
Ingredientes
Para 8 botes de 125 gr.
3 kg. de tomates maduros
1 kg. de cebolletas
500 gr. de manzanas Golden
200 ml. de vinagre de manzana
2 palitos de canela
2 clavos de especia
3 gr. de mostaza Dijon
750 gr. de azúcar moreno
1 cucharada de garrofín
Elaboración
Lavaremos los tomates, los escaldaremos en agua hirviendo durante 30 segundos. Los pelaremos y retiraremos las semillas; nos deben quedar 2 kg. de tomate limpio.
En una cazuela pondremos el tomate limpio, la cebolla pelada y cortada en juliana, y las manzanas peladas y cortadas a dados.
Añadiremos el vinagre de manzana, la canela, los clavos de especia y la mostaza Dijon, cociéndolos, a fuego alto, destapada la cazuela, para que se evapore bien el agua de los tomates.
Lo iremos probando y cuando la cebolla esté cocida (unos 15 minutos) y el tomate no tenga sabor a crudo, añadiremos el azúcar, reservando medio vaso para después.
Bajaremos el fuego, continuando la cocción, sin dejar de remover, hasta que la mezcla espese.
Apagaremos el fuego, y retiraremos los palitos de canela, triturándolo muy bien hasta que nos quede una mezcla homogénea.
Volveremos a ponerla al fuego, a fuego medio, y sin dejar de remover, hasta que la mezcla adquiera un color brillante.
Apagaremos el fuego y agregaremos 1 cucharada de garrofín mezclado con el resto del azúcar reservado, removiéndolo para que se integre bien y adquiera más cuerpo.
Llenaremos los botes herméticos esterilizados.
Los taparemos y pondremos en una olla, que no lleguen a cubrirlos de agua, cociéndolos en agua hirviendo durante 20 minutos, para eliminar el aire de su interior. Es interesante poner la fecha de envasado, por no llevar conservantes.