Un postre muy agradable, para estas fiestas de Navidad, aunque podemos hacerlo durante todo el año. Aparte de tener una presentación muy bonita, su sabor es excepcional, Sale muy económico.
Ingredientes
1 bote de piña con su jugo de unos 500 gr.
1 sobre de gelatina de piña.
400 ml. de nata para montar.
3 cucharadas de azúcar glas.
250 ml. de agua mineral.
bizcochos de soletilla. (para formar la base)
1 molde tipo aro desmontable. (aproximadamente de 20 cm.)
Elaboración
Untaremos el molde desmontable con un poco de aceite de girasol.
Escurriremos la piña y la trituraremos, reservándola.
Pondremos la mitad del jugo de la piña en un plato hondo e iremos mojando los bizcochos de soletilla en él, colocándolos en la base del molde, formando una capa, dejándolo un rato en el congelador, mientras vamos preparando el resto del pastel.
Disolveremos el sobre de gelatina en el resto del zumo de la piña, poniendo a calentar en un cazo, el agua mineral.
Una vez esté el agua caliente, añadiremos la gelatina, calentándola, hasta que veamos que se haya disuelto.
Pondremos el cazo a enfriar un poco, sumergiéndolo en agua fría.
Montaremos la nata (siempre muy fría) con el azúcar glas.
Mezclamos la gelatina con la piña triturada.
Seguidamente añadiremos la mezcla de gelatina y piña, a la nata y, con una espátula, lo vamos mezclando todo con movimientos envolventes, suavemente y de abajo arriba, para que no se baje la nata.
Una vez que lo tengamos todo bien integrado, volcaremos sobre la base de bizcocho, alisando la superficie y lo volveremos a introducirlo en el congelador unos 10 minutos; luego lo pasaremos a la nevera, dejándolo enfriar de 4 a 5 horas.