Esta es una receta básica de las más importante, pues la podemos emplear para divers os platos, como pastas, carnes, rellenos, como ingrediente para pizzas o como base, para un estofado de judías.
Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
200 gr. de cebollas
1 diente de ajo
900 gr. de tomates muy maduros o 1 kg. de tomates en lata (si es en verano o en invierno)
sal
pimienta negra recién molida
azúcar
1 cucharada con cualquiera de las hierbas aromáticas siguientes ((menta fresca, albahaca o una mezcla de tomillo, perejil, melisa y mejorana)
vinagre de Módena
Elaboración
Calentaremos el aceite en un cazo de acero inoxidable.
Añadiremos las cebollas, peladas y cortadas en rodajas finas, y el diente de ajo, pelado y machacado. Lo taparemos y rehogaremos, a fuego lento, removiéndolos de vez en cuando, hasta que las cebollas estén tiernas y transparentes (1 hora).
Incorporaremos los tomates, si son frescos o de lata, en rodajas, junto con sus jugos a las cebollas.
Los sazonaremos con sal, pimienta negra recién molida y azúcar. Si empleamos tomates de bote, necesitarán más azúcar, puesto que contienen más acidez.
Agregaremos las hierbas aromáticas y los dejaremos cocer, tapados, durante 10 minutos. Destaparemos el cazo y lo dejaremos cocer 10 minutos más, hasta que el tomate esté blando.
Si hemos empleado tomates frescos, el tiempo de cocción será inferior, para conservar así su fresco sabor.
Para terminar, realzaremos el sabor de la fondue de tomate con unas gotas de vinagre de Módena.
Si nos ha sobrado, podemos reservarla en un bote hermético en la nevera 3 o 4 días.