Aprovecharemos que nos ha quedado un pollo cocinado, el cual retiraremos todas las carnes, desechando los huesos. Con estas, haremos una sopa junto con las espinacas, un plato ideal para cuando empiecen los fríos invernales.
Ingredientes
Para 6 personas
200 gr. de carne de pollo cocinado
1 cucharada de aceite de girasol
25 gr. de mantequilla
4 lonchas de beicon magro humado
2 puerros pequeños
750 gr. de patatas
900 ml. de caldo de pollo
600 ml. de leche semidesnatada
150 ml. de crema de leche espesa
100 gr. de espinacas
nuez moscada rallada
sal
pimienta negra molida
Elaboración
En una cacerola grande, calentaremos el aceite de girasol con la mantequilla.
Cortaremos los puerros en rodajas finas, separando las de las partes blancas de las verdes
Añadiremos el beicon troceado, los puerros cortados de las partes blancas y las patatas peladas y cortadas en dados, cocinándolos a fuego suave durante 5 minutos, removiéndolos ligeramente.
Verteremos el caldo de pollo, llevándolo a ebullición. Taparemos la cazuela y la dejaremos cocer durante 20 minutos, a fuego lento.
Agregaremos la carne de pollo cortada en dados y, a fuego vivo, lo dejaremos cocer durante 3 minutos más.
Incorporaremos las rodajas de puerro, los de las partes verdes, la leche, la crema de leche y un poco de sal y pimienta negra, dejándolo cocer a fuego lento 5 minutos.
Añadiremos las espinacas, limpias y en trozos grandes y 1 pizca de nuez moscada rallada, cocinándolo 2 minutos más.
Lo serviremos en boles individuales, espolvoreados con un poco más de nuez moscada rallada. Servir caliente.