Generalmente, la tarta Tatin es un postre de carácter dulce. Esta vez vamos a hacerlo salado, con berenjena y tomate. Podemos ofrecerlos como un entrante o como aperitivo cortado en porciones. Esta tarta se distingue, porque se cocina al revés. Se elaboran primero los ingredientes con los que se cubre la tarta, se tapa con la pasta de hojaldre y luego se les da la vuelta, una vez horneada.
Ingredientes
Para 4 personas
Para un molde de 20 cm.:
1 lámina de pasta de hojaldre redonda de 25 cm.
2 berenjenas medianas
8 tomates maduros
aceite de oliva
30 gr. de mantequilla
sal
pimienta negra molida
azúcar moreno
1 yema de huevo (para pintar)
Elaboración
Escaldaremos los tomates en agua hirviendo 30 segundos. Los pelaremos y cortaremos en cuartos, retirando las semillas.
Los extenderemos sobre una bandeja forrada con papel de hornear, aliñándolos con sal, azúcar moreno y un hilo de aceite de oliva.
Lavaremos las berenjenas y las untaremos con aceite de oliva y sal.
Las pondremos en otra bandeja de horno forrada también.
Asaremos los tomates en el horno precalentado a 180º C. durante 30 minutos.
Luego asaremos las berenjenas, 40 minutos.
Pelaremos las berenjenas y con la piel de una de ellas, la picaremos y mezclaremos con la mantequilla, 1 pellizco de sal, pimienta negra y azúcar moreno, reservando la pasta obtenida.
Forraremos el molde redondo con papel de hornear.
Cortaremos las berenjenas en trozos de unos 3 cm. y los untaremos con la pasta obtenida anteriormente.
Las hornearemos a 180º C. durante 20 minutos.
Sacaremos el molde del horno y le añadiremos los tomates, salpimentándolos.
Taparemos todo con la lámina de pasta de hojaldre, pintándola con la yema de huevo. Pincharemos con un palillo el hojaldre, para que salgan los vapores de la cocción.
Introduciremos de nuevo el molde dejándolo cocer 30 minutos.
Retiraremos el molde del horno, y, aún caliente, le daremos la vuelta. La serviremos tibia o fría.